El Instituto Bernasconi, un palacio de estilo

Instituto Bernasconi

Este edificio podría estar en cualquier ciudad de Europa. Por cierto, Buenos Aires tiene ese encanto especial precisamente por sus aires europeos, muchos rincones de la ciudad pasarían desapercibidos en una postal de París, Florencia o Madrid.

Pero no, estamos en la capital de uno de los países más australes del mundo y a pesar de la distancia allí abundan los edificios de estilo, como es el caso del este gran palacio que se encuentra en el corazón de un barrio sencillo y austero, como es Parque Patricios.

¿Quién podría pensar que esta majestuosa construcción convive en sana armonía en un barrio de trabajo? Tal vez debería situarse en la coqueta Recoleta o en el exquisito Barrio Norte, lejos del transitar más mundano de una Buenos Aires algo industrial, de casas bajas y fábricas de grandes portones.

Sin embargo, el capricho de un hombre quiso que este palacio estuviera situado allí mismo, en su lugar natural. Félix Fernando Bernasconi fue el impulsor de este palacio que ocupa una manzana del barrio de Parque Patricios y fue construido en 1918 por el arquitecto Juan Waldorp (h).

Nueve meses antes de morir, el empresario de 45 años escribió un testamento en el que ordenaba la construcción del edificio, en éste lugar preciso. Dejó el dinero necesario para las obras y eligió una de las zonas más pobres de la ciudad con la intención de que el palacio no fuera otra cosa que una escuela.

En pocos días el palacio cumplirá 82 años de vida y desde entonces ha visto formarse y crecer a cientos de camadas de niños que cada día asisten a la escuela. Hoy día, unos 5.000 alumnos forman parte de la institución que tiene el lujo de cobrar vida en uno de los edificios más elegantes de la ciudad.

Su estilo florentino es el sello distintivo del llamado Instituto Bernasconi, nombre con el que es conocido el palacio que ocupa una manzana y abarca las calles Cátulo Castillo, Catamarca, Rondeau y Esteban De Luca. Antiguamente, la zona era parte de la estancia El Edén.

En las cuatro plantas del instituto funcionan nueve escuelas, hay una sala de teatro con 400 butacas, una biblioteca, un centro de orientación vocacional y hasta un complejo museológico. Los días de estos niños y jóvenes transcurren entre galerías en forma de recova, grandes patios y un foyer de estilo clásico. El legado de Bernasconi incluye esculturas y estatuas. Pero, por sobre todas las cosas, brinda un futuro tangible para quienes pasan por sus aulas.

Foto Vía: Clarín

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Categorias: Ciudad de Buenos Aires



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