El Glaciar Negro del Cerro Tronador

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Mágica, maravillosa, sorprendente. Así es Bariloche, la ciudad más popular de la Patagonia. Aquélla que cautiva a orillas del lago Nahuel Huapí con sus paisajes nevados en invierno y el colorido de sus flores en primavera en verano.

La ciudad funciona como epicentro del Parque Nacional Nahuel Huapí. Desde allí se inician la mayor parte de las excursiones que buscan mostrar lo mejor de la zona: Isla Victoria, el Bosque de Arrayanes que inspiró a Walt Disney en Blancanieves o la belleza del Llao LLao, el hotel más prestigioso de la zona, situado a unos pocos kilómetros de la ciudad y bajo el marco imponente de las montañas y del lago Gutiérrez.

Una de las que más ha atrapado mi atención es la visita al Cerro Tronador, una montaña de gran altura que debe su nombre a los sonidos que produce. Es que realmente trona durante las noches y cuando el silencio reina. Pero el Cerro Tronador no sólo es una montaña más de la zona cordillerana sino que además nos regala un espectáculo digno de ser disfrutado pues allí descansa el Glaciar Negro.

También conocido como Ventisquero Negro, es un glaciar cubierto de tierra, arsénicas y piedras que tiene un color grisáceo, de ahí su nombre. Este glaciar se encuentra un poco más allá de la zona conocida como Pampa Linda, un llano en donde se puede hacer una parada de descanso. Si se sigue un poco la ruta de tierra, se llega al famoso glaciar que es uno de los grandes atractivos del lugar.

Pero no es lo único, el Cerro Tronador es una aventura en sí misma. Esta montaña tiene una altura de 3.491 metros y se trata de un volcán inactivo que marca el límite con Chile, el país vecino. En sus laderas descansan ocho glaciares y además es un desafío para los escaladores que año a año intentan llegar a la cima.

La excursión vale la pena no sólo por las sorpresas que os deparan al llegar a destino sino por el atractivo camino que conduce al Tronador. El mismo se inicia al bordear el Lago Gutiérrez para luego realizar unos 35 kilómetros por la ruta nacional 40 sur y llegar hasta Villa Mascardi, a metros del lago Mascardi, uno de los lugares más enigmáticos de la zona.  El viaje continúa por la ruta de tierra 254 camino a Tronador hasta llegar al puente sobre el río Manso y luego a Pampa Linda.

El viaje se puede realizar con un tour o bien en forma independiente, siempre y cuando os guste conducir y tengáis buen entrenamiento pues se trata de una ruta con precipicio que requiere cierta habilidad.

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