Hotel Correntoso, un clásico del sur

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A comienzos de siglo el sur argentino era un lugar de difícil acceso. Sus hermosos paisajes todavía no eran populares y solo llegaban aventureros, exploradores y miembros del ejercito. En muchos lugares a las orillas de los lagos solo podía llegarse en bote o en hidroavión y los bosques llegaban a lamer las aguas, dejando a la imaginación el futuro de los asentamientos.

Nadie podía imaginar el desarrollo urbanístico que tendría la zona en las décadas siguientes y que se convertiría en uno de los destinos nacionales e internacionales más populares del país. Bueno, algunos pocos sí eran lo suficientemente visionarios cómo para darse una idea  y entre ellos estuvo Primo Capraro, un inmigrante italiano.

Capraro vio el paisaje de aguas azules, verdes y heladas, bosques y montañas a orillas del Lago Nahuel Huapi, en la provincia de Neuquén y sintió la necesidad de construirse allí una cabaña. En esa cabaña recibió a pescadores y amigos pero con el tiempo se fue transformando hasta convertirse en un magnífico hotel: el Hotel Correntoso.

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El viejo hotel de madera y piedra está construido sobre un promontorio en la boca del río Correntoso en su unión con el lago. Más allá están los Andes y las vistas desde cualquier ventana son maravillosas. El hotel en sí se construyó en 1929 y era originalmente todo de madera, con 20 habitaciones y un salón comedor. Este hotel es anterior al Llao Llao de Bariloche pero con el desarrollo turístico de la zona en los años ’40 y la construcción de hoteles y albergues mas modernos fue decayendo.

En los años ’70 la familia Capraro lo vendió a una congregación religiosa que lo alquilaba a estudiantes o acampantes pero en la década del ’90 se cierra y estuvo así más de seis años, abandonado. La gente de Villa La Angostura, a pocos kilómetros, se lamentaba de su estado pero finalmente llegaron compradores que se hicieron cargo de él y lo reabrieron con todo el lujo.

Hoy el Hotel Correntoso, un símbolo del sur argentino, ofrece 22 habitaciones, salón comedor, bar, spa, cuatro pisos que miran al lago y un confort de madera y cuero. Si no puedes pagar el hospedaje siempre puedes ir a tomar el té por 70 pesos argentinos. Es delicioso y te brinda la oportunidad de sentarte en el salón comedor bajo el sol de la tarde bien cerca del lago.

Foto 1: vía Iojan

Foto 2: vía Nico

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