Galerías Pacífico, un ejemplo de arquitectura

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La calle Florida es la peatonal más importante de la Capital Federal. Está situada en el corazón del microcentro porteño y todos los mediodías parece un gran hormiguero, con trabajadores de saco y corbata que almuerzan con colegas mientras secretarias y ejecutivas aprovechan la hora de almuerzo para mirar los escaparates de las numerosas tiendas que se alinean una junto a la otra.

La mayor parte de estos negocios han ido renovándose de cara al turismo extranjero que poco a poco ha ido nutriendo la economía de esta arteria y así es como es común encontrar tiendas dedicadas a los productos de cuero, souvenirs o diseños pampeanos. Todas ellas son bastante similares y poco tienen en común con las maravillosas Galerías Pacífico, un antiguo edificio que sobresale por su belleza y grandilocuencia.

En la esquina de la avenida Córdoba y Florida sorprende esta magnífica construcción cuyo germen se remonta al año 1891, cuando nació la tienda por departamentos Au Bon Marché. Este lugar duró sólo algunos años hasta que en 1896 la tienda pasó a ser la primera sede del Museo Nacional de Bellas Artes para transformarse, en 1908, en una de las sedes del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, luego de que el edificio fuera vendido a esta entidad por problemas económicos.

A partir de entonces la gran tienda heredó el nombre con el que en la actualidad se la conoce pues desde entonces allí funcionaron las oficinas centrales de este ferrocarril. Lo curioso es que el nombre continuó aún cuando en 1945 el edificio fue dividido y una parte fue destinada a transformarse en una galería comercial. Fue entonces cuando se construyó la actual cúpula que domina a las galerías y marca el espíritu del lugar. Hablamos de una magnífica obra con murales de grandes artistas como Antonio Berni, Lino Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino, Demetrio Urruchúa y Manuel Colmeiro.

Lamentablemente, el futuro de las galerías no fue el esperado y así fue como con el correr del tiempo las galerías fueron abandonadas hasta que en el año 1989 resurgieron de las cenizas. Entonces el edifico fue declarado Monumento Histórico Nacional y comenzaron grandes obras de remodelación que le devolvieron a la construcción todo su esplendor, transformándose así en una de las tiendas comerciales más lujosas de la ciudad.

Hoy allí se pueden encontrar a las marcas más reconocidas del mercado nacional e internacional además de un espacio gastronómico y un centro cultural de importancia aunque la mejor parte ocurre al mirar hacia arriba y descubrir al magia de la magnífica cúpula que aún custodia el lugar.

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Categorias: Buenos Aires



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