Misiones, la decadencia de la provincia de la tierra roja

selva Misiones

Hasta hace algunas décadas la provincia de Misiones era un vasto terreno, muy extenso, en donde los bosques descansaba sobre la tierra rojiza de esa parte del país. Pero esta historia hoy se anticipa como algo añeja al ver como el paisaje se está deteriorando día a día.

La acción del hombre ha provocado grandes pérdidas en la riqueza natural de esta hermosa provincia que siempre ha cautivado al turismo por sus bosques nativos y el llamativo color del suelo, de un color terracota fuerte.

Pero la realidad azota a Misiones: unas dos hectáreas de selva misionera se pierden por hora. Si bien hay organismos defensores del medio ambiente que dan batalla para frenar la deforestación -la Fundación Vida Silvestre es una de ellas- los esfuerzos parecen en vano.

En noviembre de 2007 fue sancionada la Ley de Protección de los Bosques Nativos, que frenaba durante un año la tala en todo el país para que las provincias pudieran realizar un ordenamiento territorial. Así es como había que señalizar con diferentes colores las zonas que no se podían alterar: en rojo las zonas intangibles, en amarillo las que podrían ser aprovechadas en forma sustentable y en verde los que pueden destinarse a cualquier aprovechamiento. Pero esas señales no se instauraron en Misiones y así fue como el problema se agudizó. Hoy muchas zonas de gran valor biológico están en peligro y quedan en pie apenas 1.400.000 hectáreas de bosques y selva, es decir un 50 por ciento del total.

Dadas las circunstancias, hay algunos proyectos que buscan proteger estas áreas para evitar la creciente desforestación. Ejemplo de este rumbo es la localidad de Andresito, al norte de la provincia, donde se ha comenzado a reforestar con árboles nativos las franjas que bordean al arroyo con la idea de conservar la calidad del agua. Por otro lado, el gobernador de la provincia planea lanzar programas para promover la restauración del bosque nativo.

Más allá de estas propuestas, la provincia está en peligro pues aún se podrían talar unas 150 mil hectáreas de selva, herencia de la naturaleza que hace a la identidad y al atractivo de esta provincia situada en la frontera con Paraguay y Brasil.

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Categorias: Parques Naturales



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