Buenos Aires y la cultura del café

cafés Buenos Aires

Buenos Aires es la ciudad de los cafés, al menos una de ellas. Con un aspecto algo diferente a lo que podemos encontrar en Roma o París, los cafés porteños son uno de los tantos símbolos nacionales. Porque si hay algo que nadie podrá desterrar de este país es la cultura de juntarse en uno de estos lugares para compartir una charla. Porque a diferencia del rápico ristretto que se consume en Italia de pie y con apuro, en la Argentina el café representa lo que las tapas en España, un paréntesis para relajarse y socializar.O bien para reflexionar, tal vez para compartir. Un sencillo refugio al alcance de la mano.

No importa si es invierno o verano, los cafés de Buenos Aires siempre encontrarán fieles clientes dispuestos a sentarse en sus mesas con el diario en la mano para compartir códigos comúnes. De alguna manera los clientes regulares dejan de ser personas anónimas para transformarse en parte de la casa, familiares cercanos que conocen cada movimiento del lugar, cada secreto que se esconde detrás de sus paredes.

Para certificar esta costumbre tan sólo hace falta caminar por las calles de la ciudad. Es entonces cuando a cada paso encontraréis un pequeño café. Son muchos por cuadra y se esconden en cada rincón. Y de alguna manera logran sobrevivir a pesar de la competencia.

Hay algunos cafés célebres como el Café Tortoni, Las Violetas, el Café de los Angelitos. También están esos anónimos bares de paso, que ofrecen sencillez y tradición en sus mesas. Y luego están los cafés siglo XXI, los que presentan una decoración moderna y minimalista o que forman parte de cadenas internacionales. Se pueden encontrar en centros comerciales o en barrios como Palermo o Las Cañitas. Lo curioso de estos últimos es que a pesar de la tendencia mundial en la Argentina han debido cambiar las normas pues la gente acostumbra a quedarse horas en ellos y lo que debería ser un ritual de unos pocos minutos termina por durar una eternidad. Hay quienes creen que estos nuevos lugares terminarán con el ritual del café sin embargo todo indica que, por el contrario, las costumbres están demasiado arraigadas como para perderse porque un Starbucks desembarca en suelo porteño.

Nostálgicos, reflexivos, psicologistas, la naturaleza de los argentinos los obliga a continuar esta práctica cotidiana. Después de todo y más allá de las transformaciones, los cafés de Buenos Aires forman parte de la cultura popular y del folclore nacional, una suerte de segundo hogar difícil de desterrar. Muchas historias no hubieran nacido sin el abrazo fuerte de estos pequeños locales públicos.

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Categorias: Costumbres de Argentina



Comentarios (1)

  1. emanwel dice:

    me pareció excelente el texto, mucha justeza en los detalles que engloban una tradición tan saludable como aromática.

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