El mate en palabras propias

Mate

Uno de los grandes enigmas de los turistas que llegan a la Argentina gira en torno al mate, la bebida nacional por excelencia. Esta infusión de larga tradición nació en el seno de la cultura gauchesca y ha sido conservada a lo largo de las generaciones no sólo como un modo de mantener caliente el estómago sino como una forma de compartir la vida. Porque el mate es mucho más que una infusión a base de yerba mate. Para los argentinos es un ritual, es compartir momentos, reflexionar, calmar angustias, comprender códigos.

Nadie mejor que Lalo Mir para explicar el significado del mate. Periodista y locutor, es uno de los grandes referentes del periodismo radial del país y se ha ganado un lugar privilegiado gracias a su inteligencia y locuacidad. Hace algunos años sorprendió al público cuando en su programa de radio “Lalo Bla Bla” recitó este texto de su autoría. Sin dudas, es una gran forma de comprender el verdadero trasfondo que se esconde detrás de una ronda de mate. Una buena forma de responder a esa gran incógnita que a menudo se formulan los turistas extranjeros que visitan la Argentina.

A disfrutarlo:

«El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.

Lalo Mir

Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es ¨hola¨ y la segunda «¿unos mates?». Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.

Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos los buenos y los malos. La gente pregunta, cuando no hay confianza: «¿Dulce o amargo?». El otro responde: «Como tomes vos». Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas.

Siempre. Con inflación, con hambre, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.

El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores… Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate.

Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir: «¡Basta, cambiá la yerba!». Es el compañerismo hecho momento.Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, «¿está caliente, no?».Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir «gracias¨, al menos una vez al día.

Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.”

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Categorias: Costumbres de Argentina



Comentarios (3)

  1. angel dice:

    como se a creado o echo el mate

  2. che che...;* dice:

    0ola psz xomo ven esto es una mensada
    la neta no le entiendo no se xqe asen esto es un estupide no manchen qien se atrevio a aser esta mensadas las neta…

  3. Marian dice:

    Excelente

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