Villa Elisa, la ciudad y las termas

Villa Elisa

Complejo termal de Villa Elisa

Fundada en 1890 por Héctor de Elia, la pequeña ciudad de Villa Elisa lleva el nombre de su esposa, Elisa Dickson. Se encuentra unos 30 kilómetros al norte de Colón, la ciudad principal del departamento homónimo, en la provincia de Entre Ríos. Fue construida sobre la cumbre de unas elevaciones del terreno que detentan poca altura, pero que resultan magníficas en términos panorámicos. La primera iglesia local es uno de los sitios que primero llaman la atención.

Humilde y de proporciones pequeñas, es una joya histórica y espiritual. Fue construida por los primeros pobladores de la ciudad, todos ellos provenientes de lejanas tierras: franceses de la región de Saboya, italianos del Piamonte, vascos y suizos de la región de Valais llegaron para habitar Villa Elisa.

El nuevo templo de la ciudad es hoy un orgullo para sus pobladores. De líneas elegantes y dimensiones imponentes, está coronada por una aguja a varios metros de altura. Sin embargo, su majestuosidad no hace olvidar a los habitantes locales el valor espiritual de la pequeña iglesia primitiva.

Otra visita obligada es la del Museo y Monumento Histórico Nacional ubicado en el antiguo casco de la Estancia “El Porvenir”, hogar del fundador del pueblo. Allí se exhiben los objetos de época que utilizaban los primeros colonos al llegar a la ciudad.

El encanto auténtico y único de la ciudad de Villa Elisa la convierte en un lugar excepcional para alojarse y disfrutar de unas vacaciones tranquilas y relajadas, en contacto con la vida pacífica de su gente, en contraste con lo que supondría alojarse en otros hoteles en Argentina. Su cercanía con las Termas Villa Elisa es, además, la excusa perfecta para el descanso y el relax.

Y es que a apenas cinco minutos de la ciudad, por la ruta Nacional Nº 130, se encuentra el predio de 41 hectáreas que alberga el complejo termal. Su magnífico lago artificial y sus siete piscinas alimentadas por las aguas saladas que emergen desde 1036 metros de profundidad son el escenario perfecto para distenderse.

A 41º de temperatura, las aguas termales de Villa Elisa gozan de propiedades terapéuticas que brindan bienestar y salud tanto al cuerpo como a la mente. En combinación con el inspirador paisaje natural, logran recargar las energías desgastadas durante un año de trabajo y rutina.

Foto Vía: Villa Elisa

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