Edificio Kavanagh, venganza edificada

Kavanagh

Ubicado en la intersección de la afamada Avenida Florida y San Martín, se alza orgulloso y austero el edificio Kavanagh. Su imagen es sinónimo de sofisticación, pero también de desamor y venganza; su historia, mito o realidad, es digna de ser narrada.

No existe historia de enemistad más famosa que la de los Montesco y los Capuleto, lo que hacía imposible la unión entre Romeo y Julieta para luego acabar en tragedia. Pero en Buenos Aires existe una leyenda similar, que en lugar de tener un trágico final, acabó en una dulce venganza materializada. Se trata del edificio Kavanagh, otra gran maravilla arquitectónica del siglo XX que nos atrae por su historia.

Al igual que en Shakespeare, todo comienza con dos familias enfrentadas: Los Anchorena, patricios que vivían en el actual Palacio San Martín, y los Kavanagh, burgueses adinerados provenientes de Irlanda. Era una época donde las clases sociales no se mezclaban, pero eso no impidió que uno de los Anchorena se enamorase de Corina Kavanagh. Desde luego, el romance no fue aprobado por la familia.

Durante la década del ‘20, los Anchorena se centraron en la construcción de la Basílica del Santísimo Sacramento, futuro sepulcro familiar, que hoy funciona como un templo abierto a la comunidad. La intención era comprar un lote vacío que estaba justo frente a la iglesia para construir una nueva mansión y que de ese modo la parroquia quedara anexada.

Allí fue cuando la despechada Corina Kavanagh vio su venganza; redobló la apuesta y, tras conseguir comprar el lote, ordenó la construcción de un gran edificio cuyo único requisito era tapar completamente la visual de la iglesia desde todos los ángulos posibles y, sobre todo, desde los ventanales de la mansión de los Anchorena.

Proyectado por los arquitectos Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis de la Torre, el edificio Kavanagh cubre una superficie de 2400 mts cuadrados y tiene una altura de 120 mts. Con 33 pisos, subsuelo y azotea, 113 departamentos, 13 ascensores, 5 entradas independientes, 5 escaleras, locales en la planta baja y estacionamiento, resultó una verdadera novedad para aquel entonces. Su estilo Art-decó y sus lujosas comodidades lo convirtieron en el primer rascacielos de Buenos Aires y el primero edificio de viviendas en haber poseído aire acondicionado.

La construcción llevó sólo catorce meses y fue inaugurado el 3 de enero de 1936, alcanzando su objetivo. Incluso hoy, si se quiere mirar de frente la actual Basílica del Santísimo Sacramento, uno se debe ubicar en el pasaje llamado “Corina Kavanagh”. Desde 1999 es Monumento Histórico Nacional. Además recibió el «Premio Municipal a la Mejor Fachada» y otro a la «Casa Colectiva» por reunir las mejores condiciones de distribución e higiene.

Foto vía: blogdebuenosaires

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Categorias: Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires



Comentarios (4)

  1. cristina dice:

    excelente relato, ya que estuve hace pocos dias conociendo algunos edificios de Bs As y escuche que este habia sido hecho por el esposo, de Corina Kavanagh para ella.

  2. norma dice:

    no encontrè el mail, pero si esta informaciòn

  3. Elsa erezuma de Sastre dice:

    En el día de ayer en el diario LA NACION se hizo referencia a la capilla de la Flia. Anchorena. Luego en el foro se hicieron algunas suposiciones confusas por la historia que cobija. Recordaba la publicacion que se hizo en el mismo diario, entonces sugerí que consultaran en GOOGLE QUE SIEMPRE CONFIRMA. biennnnnnnn

  4. RomeO LinO ValenT dice:

    Excelente lo relatado y muchas gracias por compartir su conocimiento

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