La Flor de Barracas, un clásico cafetín porteño

la flor de barracas

En algún momento supo ser uno de los bares más emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires pero, al igual que muchos otros lugares que supieron brillar a comienzos del siglo XX, La Flor de Barracas quedó en el olvido, preso de su propia historia.

Este lugar es uno de los clásicos cafetines de Buenos Aires, tan mencionados en las letras de tango. Situado en la esquina de Suárez y Arcamendia, en el corazón del barrio de Barracas, fue el lugar que reunió a amigos y compañeros, un café histórico que durante los últimos sesenta años perteneció a tres españoles que el año pasado decidieron venderlo.

La suerte quiso que nadie lo comprara por entonces y tampoco fue demolido, algo que temían los vecinos del barrio. Por el contrario, renació de las cenizas y hoy vuelve a la vida gracias a una importante obra de recuperación realizada por Victoria, su nueva dueña y quien decidió resaltar lo mejor de este viejo cafetín.

Lo más interesante de este proyecto es que se conservó el lugar casi intacto, renovando todo lo que estaba en malas condiciones pero manteniendo piezas clave, como es el caso de las mesas, las sillas y los pisos originales, realizados a finales de 1897. Tampoco falta la vieja barra de madera ni los estantes para las botellas, situados sobre sus espaldas. Incluso se han conservado las persianas de colores situadas en las ventanas y la vieja letrina del baño de hombres.

La Flor de Barracas ha recuperado su vida y su espíritu, el de siempre. Así es como es uno de los nuevos/viejos centros de reunión del barrio. La historia del bar cuenta que antes tuvo otros nombres: Tarzán y La Puñalada. Luego se transformó en el lugar de los empleados de las fábricas de los alrededores. Eso hasta que fue cayendo preso de su propio destino. Pero entonces llegó esta mujer para devolverle su identidad y así es como hoy este bar recientemente reinaugurado vuelve a ser lo que fue alguna vez.

Hoy la pequeña puerta de madera situada en la esquina una vez más recibe a los parroquianos que, ahora con el móvil en la mano, se acercan para compartir una charla íntima, de esas que este cafetín supo escuchar desde siempre, desde que nació hace tantas décadas.

Foto Vía: Clarín

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Categorias: Ciudad de Buenos Aires, Gastronomia



Comentarios (3)

  1. Victoria dice:

    ¡muchisimas gracias por este comentario! Fue muy gratificante leerlo.
    De parte de todos los integrantes de La Flor de Barracas.

  2. Maria Jose Almiron dice:

    Gracias Victoria! Me alegra que te haya gustado, no imaginé que ibas a leerlo y espero poder ir en algún momento!

  3. Victor dice:

    Gracias Victoria por recuperar algo de nuestra historia reciente, viv en Barracas hasta que me mude muy lejos, cruzando el charco, en España, voy cada tanto, y seguro que en una de mis visitas ire a conocerlo.
    Muchas gracias!!!

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