Gato y Mancha, Criollos que llegaron a Nueva York

Gato y Mancha

Si de algo está orgullosa Argentina es de su raza de caballos criollos, una raza nacida de la selección natural al correr en libertad por las pampas durante más de 3 siglos. Hijos de caballos españoles llegados con Cristóbal Colón en 1493, son rústicos, fuertes y fieles, si les gusta el amo.

En la historia de vida de estos caballos, se destacan 2 que le otorgaron a la raza el record mundial de marcha al unir Buenos Aires con Nueva York en 1925. Gato y Mancha los 2 caballos criollos recorrieron 21.500 kilómetros en un promedio de 42,6 kilómetros diarios soportando todos los climas, alturas y adversidades de todo tipo.

Con la guía de un profesor suizo Aimé Tschiffel, realizaron este recorrido en 504 etapas, el profesor estaba seguro de que la fortaleza de estos fieles animales no tenía igual en el mundo, y no se equivocó.

Los caballos fueron ofrecidos por el criador Emilio Solanet, en el momento de iniciar la travesía Gato tenía 15 años y Mancha 16 y no eran de los más mansos. Nacidos en la Patagonia en una tribu de nativos en Chubut, estaban acostumbrados a las situaciones hostiles.

La fidelidad también es característica de estos animales por lo que cuando le toman cariño al dueño no lo abandonan aún cuando se los deja sin ataduras, por lo que Gato y Mancha se quedaron con Tschiffely durante las paradas.

Cruzaron varias veces la Cordillera de los Andes llegando a superar los 5000 metros de altura y temperaturas de 18 grados bajo cero. Durante el cruce por Huarmey en Perú, soportaron los 50 grados de calor a la sobra, según anunció el diario Argentino La Nación y muchos otros de aquella época, que documentaron el paso del trío por las provincias y países.

Lamentablemente Gato no pudo finalizar el viaje, se quedó en México a causa de una herida que le impidió continuar, pero Mancha y su jinete llegaron a la Quinta Avenida de Nueva York el 23 de septiembre de 1928. Les tomó más de 3 años y atravesar 20 naciones.

El jinete Aime Tschiffely envió a los caballos a la estancia de Solanet en El Cardal y siguió viajando. Falleció en 1954 y fue enterrado en el Cementerio de la Recoleta, pero 44 años después sus restos fueron trasladados hasta Ayacucho.

Gato y Mancha vivieron hasta el año 1947 y 1944 respectivamente en la estancia de El Cardal. En la actualidad sus cuerpos embalsamados se pueden ver en el Museo de Luján Dr. Enrique Udaondo.

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Categorias: Argentina



Comentarios (2)

  1. miguel aparicio dice:

    Me permito corregir: el Museo lleva por nombre Enrique Udaondo y no Emilio. Dispensen y gracias.

  2. María José Rubín dice:

    Muchas gracias, Miguel. Ya hemos rectificado la información.
    Saludos,

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