maria ignacia vela

Muy cerca de la ciudad de Tandil, situada a poco más de 400 km de la ciudad de Buenos Aires, dentro de la provincia del mismo nombre, se encuentra una pequeña localidad que para algunos es desconocida a pesar de su historia. Porque son pocos los turistas que alguna vez han oído hablar de Maria Ignacia-Vela, hoy un pueblo perdido de la provincia que el tiempo supo añejar con recelo, y olvidado de todos los programas de viajes a Buenos Aires, que para nada contemplan ni excursiones ni desplazamientos a este lugar.

Como sucedió con tantos otros pueblos del país, la historia de María Ignacia-Vela nació junto al crecimiento del ferrocarril. Situado a tan sólo 50 kilómetros de Tandil, sobre la ruta provincial 80 y a 16 kilómetros del empalme con la ruta provincial 74, todo comenzó en 1885 cuando los hermanos Felipe y Pedro Vela donaron las tierras para que pasara el tendido de vías del Ferrocarril del Sud que dos años antes había llegado a Tandil y ahora buscaba extenderse en su paso hacia Bahía Blanca. Para agradecer la donación, la estación se llamó Vela y el primer tren llegó un 5 de marzo, acercando las distancias y reavivando una zona muerta hasta entonces.

Fue así como los alrededores de la estación comenzaron a crecer aunque la zona fue conocida ya no como Vela sino como María Ignacia, nombre de la madre del estanciero Vicente Casares que loteó los terrenos linderos a los de los hermanos. Curiosamente, la estación de trenes recibió un nombre mientras que el pueblo otro y aunque el nombre oficial del pueblo es María Ignacia-Vela, es más conocido como Vela a secas e incluso sus habitantes son llamados “velenses”.

maria ignacia vela

El pueblo fue creciendo al ritmo del ferrocarril, en especial habitado por inmigrantes italianos y españoles quienes llegaron a estas tierras desoladas con una mano atrás y otra adelante. Poco a poco se instalaron y comenzaron a proyectar sus vidas. Fue así como además del edificio de la estación, a principios del siglo XX se construyó el Prado Español, un edificio de la colectividad hispana en donde se realizaban conciertos, o la sede de la Asociación Italiana de Socorros Mutuos, hoy una construcción en ruinas. Otro lugar emblemático fue el Bar de Tito, un lugar en donde el escritor Osvaldo Soriano iba a leer.

Al igual que sucedió con la mayoría de los pueblos que nacieron de la mano del ferrocarril, la suspensión del servicio devino en olvido y así es como Maria Ignacia- Vela hoy es apenas una localidad pintoresca de 2.000 habitantes con algunos recuerdos en pie, entre ellos un museo, la farmacia local y los restos de lo que alguna vez fue una tierra de progreso.

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  1. Soy de Vela, velense. Y Vela NO ES un pueblo olvidado.

    Comentario por Rodrigo
    30-01-2010 @ 3:40 am
  2. Hola, yo soy de la promocion 85 y viaje con los chicos de Vela a Bariloche con la empresa CENTUR, tengo muy buenos recuerdos de ellos, habia un flaco que era muy comico, ojala algun dia se pueda hacer algun contacto con alguno.
    Yo tambien soy de un pueblo chico que ahora nos sentimos re grandes, nos liberamos de Chascomus, vamos LEZAMA libreee !! un saludo a todo el pueblo de VELA y en especial a la promocion 1985.

    Comentario por Carlos
    09-03-2010 @ 11:06 pm