
A los porteños nos resulta imposible olvida aquel 9 de Julio del 2007, día en el que mientras celebrábamos el Día de la Independencia, Buenos Aires se cubría de blanco. La imagen de la alegría porteña congregada alrededor del Obelisco forma ya parte de la historia del país, que con 170 toneladas, 67 mts de alto y 7 mts de base, lleva ya 72 años marcando el epicentro de la ciudad y atestiguando los grandes eventos argentinos. A simple vista no dice mucho, pero su forma simplificadamente geométrica y racionalista y su revestimiento de piedra blanca lo vuelven el símbolo monumental de Buenos Aires.
El Obelisco en su interior es hueco, alberga una escalera de hierro de 342 escalones y un pararrayos invisible para los peatones. Más allá de esa utilidad, es la imagen de un Buenos Aires moderno que entró en el alma de los porteños, aunque al principio encontró cierta resistencia.
Todo comenzó en 1936. Se habían abierto un enorme hueco en pleno Buenos Aires por donde pasaría la gran avenida 9 de Julio, y en el medio, en el cruce con la avenida Corrientes, se construyó la Plaza de la República, desde donde se alzaría el Obelisco como símbolo del espíritu progresista de los años que corrían.

Las críticas comenzaron a volar en cuanto se anunció su construcción, especialmente de parte de los conservadores; se cuestionó el presupuesto y hasta hubo acusaciones de supuestos actos de corrupción. Así y todo se llamó arquitecto Alberto Prebish para que resolviera con elegancia y monumentalidad el triple cruce de dos de las más importantes avenidas de la ciudad. La compañía inglesa Siemens, Bawnion, Geope, Green & Bilfinger fue la responsable de su construcción, a la cual le llevó sólo cuarenta días con más de 150 obreros trabajando en dos turnos. Costó 200 mil pesos moneda nacional.
El Obelisco fue el homenaje de Buenos Aires al Cuarto Centenario de su Primera Fundación, recordando el lugar sobre el cual juró apoyando su espada Don Pedro de Mendoza en 1536 y emplazando el sitio exacto donde flameó por primera vez en la ciudad la Bandera Nacional, en lo que antes era la torre de la iglesia de San Nicolás. Su inauguración oficial tuvo lugar el 23 de mayo de 1936 a las 3 de la tarde, con la presencia del entonces Presidente de la República el General Agustín P. Justo.

El Obelisco es hoy, además de un ícono porteño, un centro de reunión, celebración y encuentro de actividades culturales, políticas y sociales. Incluso se lo ha vestido para ocasiones especiales. Actos presidenciales, espectáculos culturales y hasta celebraciones sociales se llevan a cabo alrededor del enorme monumento que, aunque indiferente a simple vista, dice más que lo que muestra.

Inscripciones
Frente norte
En este sitio
en la torre de San Nicolás
fue izada por primera vez
en la ciudad
la Bandera Nacional
el XXIII de agosto de
MDCCCXII.
Frente oeste
Capital Federal
Ley dictada por el Congreso Nacional
el XX de setiembre de MDCCCLXXX
a iniciativa del Presidente
Nicolás Avellaneda
Decreto del Presidente Julio A. Roca
VI de diciembre de MDCCCLXXX.
Frente sur
Segunda Fundación por
Juan de Garay
XI de junio de MDLXXX.
Frente este
Buenos Aires
a la República
En el IV Centenario de la fundación
de la ciudad por
Don Pedro de Mendoza.
II de Febrero de MDXXXVI.
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Esta bueno, gracias
Comentario por Lunatico26-09-2008 @ 2:03 am